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Los resfriados y la gripe

A la mayoría de los niños, le dan entre 8 y 10 resfriados antes de cumplir los 2 años. Si van a una guardería o tienen hermanos en edad escolar, pueden tener aún más.

En general, los resfriados se curan solos y no tienen mayores consecuencias. Mientras tanto, asegúrate de que tu pequeño descanse lo suficiente y beba abundantes líquidos.

Si presenta los siguientes síntomas, te recomendamos tomar las siguientes medidas para que se sienta mejor.

 

Nariz tapada y congestión del pecho

Las gotas nasales de solución salina (agua con sal) pueden ayudar a descongestionar su nariz.

Si se trata de un bebé, usa una pera de aspiración para extraer la mucosidad después de ponerle las gotas. Para aflojar la mucosidad del pecho, dale unos golpecitos suaves en la espalda.

Por la noche, coloca un humidificador de vapor frío cerca de la cama de tu niño.

 

Tos o dolor de garganta

La sopa de pollo y otros líquidos tibios sirven para aliviar una garganta irritada.

Si tu hijo es mayor de 2 años, puedes darle miel para aliviarle la tos (media cucharadita si tiene entre 2 y 5 años, 1 cucharadita si tiene entre 6 y 11 años, y 2 cucharaditas si tiene 12 años o más). Esto es siempre y cuando no padezca diabetes.

 

Alivio de fiebre y dolores

El Paracetamol (ingrediente activo de TYLENOL Suspensión Pediátrica y TYLENOL Suspensión Infantil) y el Ibuprofeno (ingrediente activo de MOTRIN Suspensión Pediátrica y MOTRIN Suspensión Infantil) son seguros y eficaces cuando se administran según las instrucciones. Consulta a tu médico para saber qué es lo que él recomienda.

Siempre consulta a tu médico para que te dé el diagnóstico de tu hijo. Es importante que tomes en cuenta lo siguiente cuando hables con él:

RESFRIADO

GRIPE

Ausencia de fiebre o fiebre leve.

Fiebre mayor de 38.3°C

Algo de cansancio, pero energía suficiente para realizar actividades normales.

Cansancio extremo.

Nariz tapada y secreción nasal

Nariz tapada y secreción nasal (a veces).

Tos leve, dolor de garganta

Dolores y escalofríos. Vómitos o diarrea (a veces).

Aparición gradual de los síntomas.

Síntomas intensos que aparecen rápidamente.

Observa si tu hijo presenta estos síntomas y avisa a tu médico.